Playa de El Postiguet de Alicante. De reino medieval a territorio global: la Comunitat Valenciana, referencia 750 años después
En 2026 se cumplen 750 años de la muerte de Jaume I, una fecha que devuelve la mirada al monarca ligado a la formación del Reino de València y permite medir la distancia recorrida desde el siglo XIII. De aquel territorio medieval, articulado con instituciones y un ordenamiento propios, se ha pasado a una Comunitat Valenciana integrada en España y en la Unión Europea, urbanizada, abierta al exterior y conectada con los mercados internacionales. La efeméride sirve así como hilo conductor para observar una realidad contemporánea apoyada en la industria, las exportaciones, la logística, el turismo y una marcada identidad mediterránea.
La economía valenciana mantiene una estructura productiva diversa. A los sectores industriales que durante décadas han definido distintas comarcas —la cerámica de Castellón, el calzado de Alicante, el textil, el juguete o la automoción— se suman hoy la agroalimentación, la química, los bienes de equipo, los servicios avanzados y las actividades tecnológicas. Esa combinación entre industria tradicional y nuevos sectores explica buena parte de su capacidad para competir fuera de sus fronteras. Entre enero y julio de 2026, las exportaciones valencianas superaron los 23.611 millones de euros, un 5 % más que un año antes, y representaron alrededor del 10 % de las ventas españolas al exterior.
La fotografía exportadora muestra esa diversidad. En los siete primeros meses de 2026, los productos agroalimentarios concentraron el 24,6 % de las exportaciones, seguidos por los bienes de equipo, con un 17 %, y los productos químicos, con un 13,9 %. La automoción superó los 2.589 millones de euros. A ello se añade la presencia internacional de sectores con fuerte arraigo territorial: IVACE+i sitúa a la Comunitat como primera región española exportadora de calzado y destaca también el peso de la cerámica y el textil. Europa continúa siendo el gran mercado de referencia, aunque las empresas valencianas operan igualmente en América, Asia y África.
Esa vocación exterior se apoya en grandes infraestructuras logísticas. Valenciaport cerró 2025 con un récord de 5,66 millones de contenedores TEU y más de 80 millones de toneladas de mercancías, mientras PortCastelló superó los 18,6 millones de toneladas. A ello se suma una red aeroportuaria de marcada dimensión internacional: Alicante-Elche Miguel Hernández rozó los 20 millones de pasajeros en 2025 y València alcanzó los 11,8 millones, ambos con máximos históricos. Puertos y aeropuertos refuerzan así la posición de la Comunitat como puerta mediterránea para viajeros, mercancías y empresas.
El turismo representa quizá la expresión más visible de esa proyección internacional. En 2025 la Comunitat Valenciana recibió 12,4 millones de turistas extranjeros, un 4,3 % más que el año anterior, con un gasto superior a los 16.000 millones de euros. La Costa Blanca y Benidorm mantienen su fortaleza como destinos vacacionales, mientras València ha ampliado su atractivo urbano, cultural y gastronómico y Castellón combina litoral, naturaleza e interior. El modelo se ha diversificado hacia el turismo activo, el deporte, los festivales, los congresos, el patrimonio y la gastronomía, ampliando una oferta que ya no puede explicarse únicamente desde el sol y playa.
Pero la Comunitat Valenciana contemporánea no se define solo por lo que produce o por quienes la visitan. Su atractivo reside también en una combinación de clima, universidades, servicios, cultura, gastronomía, espacios naturales y una red de ciudades y municipios donde conviven grandes áreas urbanas, destinos costeros y territorios rurales. Esa calidad de vida, unida a las conexiones internacionales y al dinamismo empresarial, refuerza su capacidad para atraer residentes, profesionales, inversión y nuevos proyectos.
Setecientos cincuenta años después de Jaume I, la perspectiva histórica permite comprobar hasta qué punto ha cambiado el territorio y cuánto permanece de una identidad construida durante siglos. La Comunitat Valenciana de 2026 conserva patrimonio, lengua, tradiciones e instituciones propias, pero proyecta hoy su presencia mucho más allá de sus límites: a través de sus empresas, sus productos, sus puertos, sus destinos turísticos y su cultura. Del reino medieval al territorio global, la combinación de raíces y apertura resume una de las claves de su presente.

















