Pau 5 - Playa de San Juan de Alicante. La reinvención del turismo senior en Alicante: cómo la provincia atrae a jubilados fuera de temporada
El turismo senior en la provincia de Alicante está evolucionando más allá del modelo tradicional de viajes organizados. La creciente demanda de estancias más largas, alojamientos flexibles y experiencias personalizadas abre nuevas oportunidades para un sector que busca combatir la estacionalidad y atraer visitantes durante todo el año.
El turismo senior, tanto en la provincia de Alicante como a nivel general, ha estado tradicionalmente vinculado a una imagen muy reconocible en cualquier establecimiento turístico: grupos de jubilados, hoteles de costa, pensión completa y viajes estructurados durante los meses de temporada baja. Un modelo que en España se asociaba al Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), que históricamente contribuyó a mantener la industria turística funcionando más allá del verano, pero que en los últimos años se adapta y moldea a la nueva realidad, más internacional y desestacionalizada.
Para la temporada 2026-27, el Imserso cuenta con una oferta cercana a las 880.000 plazas, de las que algo más de la mitad corresponden a viajes con destino a distintas ubicaciones de la costa peninsular española, entre las que está el litoral de la provincia de Alicante, con estancias tradicionalmente fijadas en ocho a diez días. Sin embargo, el modelo convive con un sector que empieza a explorar otras fórmulas para atraer a un público senior cada vez más diverso.
El perfil de viajero mayor está cambiando y también lo hacen sus expectativas. Las ofertas específicas para este segmento de edad están llegando por parte del sector privado, que ya no ve a este público únicamente como usuario de escapadas subvencionadas y predeterminadas por los formatos clásicos. Esto implica que la provincia se convierte en escenario y banco de pruebas de nuevas fórmulas de alojamiento: desde paquetes de varias semanas, que aprovechan que muchos de los clientes ya han dejado de trabajar, hasta estancias de varios meses y modelos de senior living que combinan independencia residencial con servicios propios de un hotel.
Pero el mundo cambia, también los viajes y las generaciones que se acercan a esta edad con hábitos y exigencias diferentes a los que tenían los primeros usuarios de estos formatos. Ahora, algunos operadores privados ofrecen duraciones más extensas y propuestas más personalizadas: alojamiento, media pensión, pensión completa, actividades, gastronomía… No se trata únicamente de viajar, sino de pasar una temporada en un destino con buen clima, servicios hoteleros, una rutina más relajada y la sensación de saborear la vida local.
Ni escapada ni segunda residencia
Por ello, empieza a consolidarse un modelo híbrido entre la clásica estancia de unos días y quienes apuestan por comprar o alquilar una segunda residencia para temporadas largas. Modelos a medio camino entre uno y otro que ofrecen apartamentos privados pensados específicamente para mayores de 65 años, con distintos niveles de asistencia y catálogos que contemplan duraciones de entre unos pocos días y varios meses.
Con estas nuevas fórmulas, que ya pueden encontrarse en localidades como Benidorm, El Campello, San Juan o Torrevieja, entre muchas otras, la diferencia respecto al modelo clásico ya no es únicamente temporal. El viajero senior de 2026 busca un mayor grado de autonomía, comodidad y actividades, pero por supuesto sigue valorando los servicios complementarios, la atención profesional y el bienestar a la hora de pasar partes del invierno fuera de su residencia habitual.
Alicante cuenta con una posición favorable para ello. En 2025 la provincia recibió a casi ocho millones y medio de turistas extranjeros, un 7,1% más que el año anterior, con el Reino Unido como principal mercado emisor (2,7 millones de visitantes). Son cifras generales, no específicas del turismo senior, pero reflejan la dimensión de una demanda internacional familiarizada con el clima, los servicio y las buenas conexiones aéreas de la provincia tanto para visitantes europeos como extracomunitarios.
Un visitante que consume durante más tiempo
Al otro lado del usuario está el sector: hoteles y comercios para los que este cambio de tendencia puede tener consecuencias relevantes. Una persona que permanece varias semanas en Alicante no concentra todo su consumo en el alojamiento, ya que esa estancia más prolongada da pie a visitar restaurantes, mercados, peluquerías, farmacias y todo tipo de comercios de proximidad. La larga estancia convierte al visitante en un consumidor más integrado en la economía local y menos dependiente de paquetes turísticos cerrados.
La lucha contra la estacionalidad asociada al turismo senior no es nueva. En 2024, la Generalitat Valenciana impulsó el programa Viaja +65, dirigido a mayores de 65 años residentes en todo el territorio autonómico, para el que recibió más de 15.000 solicitudes. El objetivo era atraer a más de 7.000 usuarios y generar unas 50.000 pernoctaciones solo entre octubre y diciembre, mediante estancias de cinco a diez noches.
Aunque este programa no representa el modelo privado de media o larga estancia, sí pone de manifiesto la existencia de una demanda senior capaz de movilizar actividad durante los meses de menor ocupación. La provincia de Alicante ya no compite únicamente por atraer a jubilados durante unos días: también lo hace por convertirse en el lugar donde pasar un invierno, mantener rutinas y descubrir una ciudad o probar temporalmente una nueva forma de vida. Y esto, para hoteles y comercios, puede ser la diferencia entre mantener la persiana subida o no poder permitírselo.















