Fuentes del Algar Fuentes del Algar: el oasis de agua dulce que refresca la Marina Baja
A pocos kilómetros de Benidorm y Altea, las Fuentes del Algar ofrecen uno de los refugios naturales más refrescantes de la Costa Blanca. Cascadas, pozas de agua cristalina, vegetación de ribera y el paisaje de la Marina Baixa convierten este paraje de Callosa d’en Sarrià en una escapada perfecta para combatir el calor del verano y disfrutar de la naturaleza.
El verano en la Costa Blanca es la crónica de una vida con ganas constantes de darse un chapuzón. Esa permanente tentación puede saciarse de muchas maneras diferentes: un baño en cualquier playa, cala, río o lago pueden ser la solución a un momento de sofoco. Para sumar a esta lista, la comarca de la Marina Baja esconde un refugio tan refrescante como sorprendente. A escasos 15 minutos del bullicio de rascacielos de Benidorm o de las encantadoras calles de Altea, tierra adentro, se encuentra el precioso paraje de las Fuentes del Algar.
Al aproximarse a las Fuentes del Algar, el paisaje cambia de tercio de forma casi abrupta. La brisa marina deja de sentirse y cede el testigo a la sombra de los bancales de nísperos y al murmullo incesante del río. Es el término municipal de Callosa d’en Sarrià, y la postal es mucho más que un simple paraje natural fotogénico: es un gran oasis de agua dulce en la franja noreste del territorio alicantino, un rincón donde el verano se vive con los pies sumergidos en pozas de agua fría y pura.
Un desfile de cascadas y pozas
El recorrido por las Fuentes del Algar es un desfile continuo de maravillas acuáticas. En este paraje protegido, el curso alto del río Algar da forma a un impresionante paisaje, con manantiales subterráneos y la formación de un caprichoso escalonamiento de cascadas espumosas, piscinas naturales con amplias paletas de colores azules y verdes y remansos de agua conocidos como gorgs. Darse un baño en estas aguas implica una experiencia difícil de conseguir en el verano mediterráneo: un contraste térmico inmediato con el calor exterior gracias a la baja temperatura del agua.
Pero las Fuentes del Algar no son solo unas pozas de agua en la que refrescarse. Este enclave rebosa biodiversidad gracias a su frondosa vegetación de ribera con sauces, juncos y olmos flanqueando el cauce de sus aguas. Es un paraje en el que la vegetación protege del calor y los rayos de sol se filtran entre las ramas y rebotan en el agua creando juegos de luz y dejando estampas dignas de una postal, con rincones llenos de encanto, pasarelas de madera y lugares emblemáticos como su cascada principal, el Toll de la Badina o estrechos desfiladeros entre rocas y agua.
Un modelo sostenible ante la masificación
Como en tantas otras ubicaciones de la Costa Blanca, es difícil guardar el secreto con la excelencia. Semejante atractivo natural es un imán para turistas, y la frontera entre conservación y explotación puede difuminarse. En el pasado, la afluencia descontrolada de bañistas llegó a poner en serio peligro la estabilidad ecológica del río y la calidad de la experiencia. Por suerte, los gestores del espacio y el Ayuntamiento de Callosa d’en Sarrià decidieron que no iban a morir de éxito: implementaron una profunda reconversión de su modelo de explotación turística y lo convirtieron en un modelo de sostenibilidad y gestión ambiental.
En la actualidad, el acceso al paraje está planificado minuciosamente para cumplir con estrictos controles de aforo diario y es casi obligatorio adquirir entradas con antelación, especialmente durante los meses de temporada alta, aunque en días de afluencia limitada pueden adquirirse en taquilla. Esta limitación al número de personas que pueden acceder no es un capricho administrativo, sino una necesidad y una manera de proteger la naturaleza: evitar la saturación del frágil cauce fluvial supone un respaldo a la flora y fauna autóctonas, lo que además mejora la experiencia individual de cada bañista, que comparte espacio con menos visitantes y puede disfrutar del entorno con tranquilidad y sin agobios.
La administración local no quiso quedarse en la limitación de aforo como única fórmula para cuidar de su tesoro. Además, sumó normativas claras como la prohibición de dejar residuos, el uso de calzado adecuado para evitar resbalones en la piedra húmeda y la prohibición estricta de hacer fuego o acampar. Un marco regulador riguroso pero que garantiza el respeto por el paraje, y que demuestra que el turismo de naturaleza en la Costa Blanca puede y debe ser compatible con la preservación del territorio.
Broche de oro con sabor a níspero
Una visita a las Fuentes del Algar no está completa sin una visita a Callosa d’en Sarrià. Tras una intensa y fría caminata por las pozas, la experiencia se completa con una buena sesión de gastronomía local, en un municipio lleno de terrazas y restaurantes que sirven el producto de la huerta local, en la que el níspero (con su propia Denominación de Origen) acapara todo el protagonismo. Ya sea de manera natural, en mermeladas, licores artesanales e incluso como ingrediente en un guiso de cuchara, es uno de esos manjares sencillos que merece la pena probar.
Con sus aguas, paisajes y sabores, las Fuentes del Algar demuestran, por enésima vez, la riqueza y variedad inagotable de la provincia de Alicante. Una experiencia que pasa de generación en generación y que consolida este enclave como una de las excursiones predilectas para quienes busquen un respiro radical de la masificación veraniega sin necesidad de abandonar la terreta.






















