Laguna rosa de las Salinas de Torrevieja. Laguna rosa de las Salinas de Torrevieja.
Guille Llopis
Sábado, 15 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

Las Salinas de Torrevieja: la magia de la laguna rosa y el ecoturismo de sal

La comarca de la Vega Baja cuenta con multitud de lugares que merece la pena visitar. Enclaves de playa, otros de interior, pueblos con encanto e historia y una gastronomía maravillosa. Pero, entre todos esos sitios, hay uno que parece sacado de una película de ciencia ficción. Con su estética casi marciana, las Salinas de Torrevieja desafían cualquier expectativa visual, y se erigen por méritos propios como uno de los enclaves de ecoturismo más fascinantes, singulares y visitados no solo de la provincia de Alicante, sino de todo el sureste español.

A pocos minutos del núcleo urbano de Torrevieja se abre paso un inmenso espejo líquido con una paleta de colores prácticamente surrealista. Esta laguna cuenta con su color rosa como elemento único, pero es mucho más que agua de un color curioso. El espacio, protegido, forma parte del Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja, y supone una atracción turística en sí misma, ofreciendo un contraste absoluto con el formato tradicional de sol y playa, a apenas unos pocos minutos de distancia.

 

Una biología única: la ciencia detrás del rosa

 

Aunque se trate de un espacio con muchos detalles que recalcar, lo primero que atrapa a cualquier visitante de Las Salinas de Torrevieja es, por supuesto, su color. Este tono rosa no es un capricho digital ni un artificio visual. La gama de colores, que según el día y la luz puede verse más como un rosa chicle, frambuesa o malva intenso, responde a una compleja y fascinante ecuación biológica y climatológica que tiene en las altas temperaturas del verano alicantino su factor más determinante.

 

Este milagro cromático se debe a la altísima concentración de sal disuelta en el agua, que en los meses de más calor alcanza niveles de salinidad comparables a los del ilustre Mar Muerto. Y no es simplemente un dato anecdótico: estas condiciones extremas implican que la mayoría de las formas de vida acuáticas son incapaces de sobrevivir en esas aguas, y que el contexto favorece la prosperidad de unos organismos muy particulares, como la microalga unicelular Dunaliella salina y la arquea Halobacterium salinarum.

 

Es un cóctel perfecto de la naturaleza. Para sobrevivir bajo el sol implacable y protegerse de la intensidad que recae sobre el enclave, estos diminutos microorganismos sintetizan ingentes cantidades de carotenoides (pigmentos naturales de tonalidad anaranjada y rojiza). Esto significa que, cuando el sol cae en vertical sobre el agua, la población de estas criaturas se multiplica de forma masiva y el reflejo produce su icónico color rosa, que puede variar de intensidad en función de factores como la época del año, la temperatura ambiente y la fuerza del viento.

 

Mucho más que una foto bonita

 

Las Salinas de Torrevieja no son solo una postal ni una foto en Instagram. Este enclave es un auténtico tesoro de arqueología industrial y una de las explotaciones salineras marinas más importantes en toda Europa: la actividad de extracción de sal se remonta a siglos atrás, con referencias documentales que se remontan a la Edad Media, además de un fuerte impulso institucional por parte de la Corona española desde el siglo XVIII, lo que convirtió a la ciudad de Torrevieja en un referente histórico mundial en la producción y exportación de este bien.

 

Pero la extracción de sal cuenta con una importante diferencia respecto a otros sectores tradicionales de comarcas y regiones de la provincia de Alicante: en la actualidad, sigue operando a pleno rendimiento. Este motor económico local se ha modernizado y, hoy en día, funciona con tecnología puntera. Sin ir más lejos, las instalaciones gestionadas por la compañía Salins producen alrededor de 650.000 toneladas de sal al año para todo tipo de usos, clientes e industrias, como la alimentaria o la química. Los montones de sal cristalizada apilados junto a la laguna forman parte de la identidad visual e industrial más profunda de la zona.

 

Una nueva fórmula de ecoturismo

 

En las últimas décadas, el singular ecosistema de las Salinas de Torrevieja ha dejado de ser un fun fact o una anécdota para ser un imán turístico por sí mismo gracias a una profunda y exitosa transformación turística. De una zona estrictamente industrial y de acceso restringido a un referente nacional de ecoturismo y divulgación ambiental. Uno de los grandes pilares de este atractivo actualmente es el Tren Turístico de las Salinas, una popular y concurrida excursión guiada con la que miles de visitantes pueden adentrarse, de forma controlada, en los circuitos de explotación comercial.

 

A bordo de este particular tren, los visitantes recorren los históricos caminos mineros, descubren los secretos del proceso de recolección y se empapan de la singularidad geológica del paraje. Una actividad que atrae anualmente a decenas de miles de visitantes registrados entre senderistas, fotógrafos de naturaleza, amantes de la ornitología o, simplemente, personas interesadas por explorar y conocer nuevos lugares. Allí, pueden compartir paraje con flamencos, diminutos crustáceos y una estampa única de aves rosadas sobrevolando un agua con la que se llegan a camuflar.

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