Las mejores calas de Alicante - Costa Blanca. Las mejores calas de Alicante - Costa Blanca.
Guille Llopis
Jueves, 06 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

Las mejores calas de Alicante para disfrutar del verano en la Costa Blanca

Cuando llega el verano y el calor aprieta en la Costa Blanca, turistas y vecinos se desplazan de manera casi automática a los grandes arenales urbanos de la Playa de San Juan, Benidorm y otros famosos destinos. Pero para conocer a fondo el litoral alicantino y sus tesoros hay que desviarse unos metros del asfalto y buscar entre acantilados de roca caliza, pinadas que rozan el mar y senderos serpenteantes.

La Costa Blanca custodia un rosario de calas donde el Mediterráneo muestra su versión más pura y cristalina, con fotogénicos rincones que el gran público ya ha descubierto, pero también con refugios de tranquilidad ideales para ponerse las gafas de bucear y disfrutar del verano tal como se entiende en la terreta.

 

Para bajar la temperatura corporal, disfrutar del paisaje y darle un capricho a la vista, estas son cinco de las mejores calas, algunas ya populares y otras un poco menos, que el litoral alicantino tiene para ofrecer.

 

Cala Granadella: la postal turquesa de Jávea

 

Por mucha diferencia, esta es la opción menos secreta del repertorio. Pero, pese a que ya sea una playa célebre de la Costa Blanca, resulta imposible no rendirse a su encanto. La Granadella está enclavada en un parque natural protegido al sur de Jávea, entre dos brazos de montaña llenos de pino mediterráneo. Es una playa de cantos rodados, con un agua turquesa irreal, ideal para hacer snorkel entre praderas de posidonia, y aunque su popularidad obliga a madrugar para poder acceder a ella cómodamente, el primer chapuzón en este anfiteatro natural sigue siendo una experiencia imprescindible que hace que merezca la pena.

 

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Racó del Conill: el refugio naturista entre acantilados y pinos

 

A medio camino entre el bullicio vertical de Benidorm y las pintorescas casas de colores de Villajoyosa se encuentra un templo de tranquilidad y tradición naturista: el Racó del Conill. Esta pequeña playa, protegida por abruptas paredes de piedra y con una frondosa pinada que casi alcanza el borde del mar, combina grava y roca y ofrece un ambiente rústico, ajeno a la masificación. El agua de esta playa es única: profunda, transparente y esmeralda, perfecta para un baño en completa libertad mientras el mar rebota contra los acantilados. Con un pequeño espigón, divide la cala en dos pequeñas secciones que le dan un aire de intimidad todavía mayor, perfecto para relajarse y adueñarse de un rincón personal durante unas horas.

 

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Cala del Moraig: la majestuosidad de la cueva de roca

 

Rodeada por unos imponentes acantilados verticales, que superan los cien metros de alturas, la postal de la Cala del Moraig es una de las imágenes más espectaculares de la provincia. Ubicada en Benitatxell, esta cala de piedra blanca debe parte de su fama a la llamativa Cova dels Arcs, una grandiosa gruta natural excavada por el oleaje donde el mar penetra creando arcos rocosos que son un sueño para los amantes del submarinismo. La cala del Moraig provoca una sensación muy particular a sus visitantes: la pequeñez ante la inmensidad de sus paredes de piedra, que se suma a la luminosidad de su fondo marino repleto de vida. Un contrapunto salvaje perfecto para un día de playa. Solo un consejo: paciencia para bajar (y sobre todo subir) la tremenda cuesta que separa la cala de la zona de aparcamiento.

 

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Cala Cantalar: el secreto mejor guardado del Cabo

 

Aunque pueda parecer que las calas más bonitas y escondidas se encuentran en la Marina Alta y sus alrededores, no hace falta desplazarse muy lejos de la capital de la provincia para encontrar una playa en la que esconderse de las aglomeraciones. En el corazón del Cabo de las Huertas, una plataforma natural de roca plana se abre hacia la inmensidad del mar formando la Cala Cantalar, una de las más accesibles e infravaloradas de la provincia. Por su ausencia de arena y su entrada a través de matorrales costeros, esta cala es al mismo tiempo poco frecuentada por turistas pero muy apreciada por alicantinos y residentes de la zona. La brisa constante del cabo y su fondo de roca son los acompañantes perfectos ya sea para un chapuzón rápido o para pasar el día en este pequeño oasis de desconexión a un paso de la ciudad.

 

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Cala del Mascarat: una frontera cristalina entre montañas

 

Justo en el límite donde la Sierra de Bernia se agolpa sobre el mar para separar Altea de Calpe, tras un cañón rocoso, se encuentra la preciosa Cala del Mascarat. Esta pequeña playa de grava gruesa y fondos absolutamente transparentes es el paraíso del kayak y el buceo superficial, con un precioso contraste entre la dureza de sus paredes de piedra, el verde de los pinos prácticamente colgados sobre el abismo y la tranquilidad de su enclave protegido. Una parada ideal para combinar la paz litoral con un paisaje de montaña inesperado.

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Todas estas calas, y muchas otras, demuestran que el litoral de la Costa Blanca es mucho más que un estereotipo. El inagotable mosaico de matices de la costa alicantina vertebra la provincia a través de todo tipo de playas, calas, arenales y acantilados, abriendo pequeños rincones en los que disfrutar de la esencia de la provincia y su verano.

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