Parque de La Marjal en Alicante El Parque La Marjal se convierte en laboratorio de innovación para mejorar la gestión de las infraestructuras verdes
Aguas de Alicante impulsa en este espacio los proyectos IRIS y BIOVERA para aplicar inteligencia artificial, monitorizar la biodiversidad y medir el impacto ambiental, social y económico de las soluciones basadas en la naturaleza.
El Parque Inundable La Marjal, en Alicante, se ha convertido en el escenario de pruebas de dos proyectos de innovación aplicada que buscan mejorar la gestión y poner en valor las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN)frente al cambio climático. Las iniciativas, denominadas IRIS y BIOVERA, desarrolladas con la participación de Aguas de Alicante, abordan desde perspectivas complementarias la digitalización de la infraestructura y la evaluación de sus beneficios ambientales y sociales.
Operado por Aguas de Alicante desde hace una década, La Marjal tiene capacidad para almacenar 45.000 metros cúbicos de aguas pluviales, contribuyendo a prevenir inundaciones y reforzar la resiliencia urbana.
Inteligencia artificial para una gestión más eficiente
El proyecto IRIS, liderado por Veolia junto a Cetaqua-Centro Tecnológico del Agua, Aguas de Alicante y Aigües d'Elx, incorpora una nueva capa digital a la gestión del parque mediante sensores, cámaras, estaciones meteorológicas y sondas multiparamétricas.
Gracias a tecnologías como la visión artificial y la inteligencia artificial en el borde (edge AI), el sistema permitirá monitorizar en tiempo real la biodiversidad, contabilizar visitantes, detectar especies invasoras y anticiparse a fenómenos meteorológicos extremos. Además, evaluará la capacidad del parque para reducir la temperatura en su entorno y facilitará una gestión más eficiente tanto en La Marjal como en el Clot de Galvany, en Elche.
Medir el valor ambiental y social
Por su parte, BIOVERA, liderado por Cetaqua junto al Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA) y financiado por la Fundación Biodiversidad, pretende identificar, cuantificar e incluso monetizar los beneficios que generan infraestructuras verdes como La Marjal.
Durante los tres años de duración del proyecto se analizarán aspectos como la captura de gases de efecto invernadero, la conservación de la biodiversidad, la función educativa del parque y su uso como espacio recreativo y deportivo.
La iniciativa se desarrollará entre 2025 y 2028 en distintos emplazamientos de Alicante, Elche y el Baix Llobregat (Barcelona), combinando indicadores ambientales, participación ciudadana y herramientas digitales para fortalecer la adaptación al cambio climático.
Un modelo de innovación conjunta
Los responsables del proyecto destacan que ambos programas son complementarios. Mientras IRIS proporciona la tecnología necesaria para recopilar datos de forma automatizada y precisa, BIOVERA utilizará esa información para evaluar el impacto real de las infraestructuras verdes sobre el territorio y la sociedad.
El objetivo final es mejorar la gestión de estos espacios, aumentar su resiliencia frente a fenómenos extremos como inundaciones o sequías y reforzar el reconocimiento de su valor ambiental, económico y social por parte de la ciudadanía y las administraciones públicas.




















