Paisajes del paseo ecológico de Benissa (Alicante). Paisajes del paseo ecológico de Benissa (Alicante).
Guille Llopis
Viernes, 26 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:

Paseo ecológico de Benissa: el secreto mejor guardado del litoral alicantino

El litoral alicantino cuenta con el reconocimiento general de propios y extraños. Cada año, literalmente millones de visitantes vienen desde decenas de países diferentes a disfrutar de las playas, paisajes y gastronomía que Alicante tiene para ofrecer. Hay algunos destinos más populares que otros: Benidorm, Jávea, Altea o Torrevieja acaparan los titulares, pero no son los únicos. Entre acantilado y acantilado se encuentra uno de los caminos más espectaculares de la provincia. Una joya paisajística que combina las aguas transparentes de las calas alicantinas con el verde monte mediterráneo y la tranquilidad de los destinos menos conocidos por el gran público. Así es el paseo ecológico de Benissa.

Este sendero, perfectamente acondicionado, discurre pegado al mar en todo momento. Se trata de un camino no muy extenso, accesible desde muchos puntos distintos y con acceso directo a varias calas de las que invitan a pasar un día entero. Una senda con vistas a los infinitos matices turquesas del agua, que se divide en dos tramos (norte y sur) y que permite visitar varias calas de auténtico escándalo. A un lado el Montgó, al otro lado el Peñón de Ifach. En medio, el sendero ecológico.

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Cala de Les Bassetes

 

Para quien comience el camino desde el extremo sur del camino, Les Bassetes será su kilómetro cero. Justo en la frontera de Calpe y Benissa está esta preciosa bahía natural, que alberga un tranquilo club náutico y cuenta con una gran combinación para el público más familiar: aguas poco profundas y cristalinas, ideales para un baño tranquilo, el snorkel o un paseo en kayak. Este primer tramo regala una de las panorámicas más limpias e imponentes del Peñón de Ifach, que se queda a espaldas del resto del camino al enfilar el resto de calas.

 

Cala Fustera

 

Siguiendo la ruta en dirección norte, a los pocos minutos de caminata aparecerá el acceso a Cala Fustera, una de las más populares y accesibles de la localidad. Es la menos rocosa de sus vecinas, ya que cuenta con una capa de arena fina y dorada con dos lenguas de roca que la protegen de las olas. Cuenta con praderas de posidonia oceánica que son visibles a simple vista, por lo que su fondo marino es uno de los más interesantes de todo el sendero para ponerse las gafas y el tubo y observar la vida submarina.

 

Cala Pinets

 

La siguiente parada en esta ruta será Pinets. Se trata de una pequeña cala de roca, un rincón ideal para quienes busquen un paisaje ligeramente más virgen y tranquilo. Además, permite el acceso a pie a la conocida como Mar Morta, una singular formación rocosa de escasa profundidad con una barrera natural de escollos que calman el oleaje, lo que forma una piscina natural ideal para un baño salado de lo más relajante.

 

Cala Llobella

 

En este punto el sendero gana algo de altura entre pinos hasta que termina descendiendo en dirección a la cala Llobella, el punto más rústico, aislado y silencioso en este camino. Esto se debe a su acceso, algo más escondido, y a su carácter único como cala de grava gruesa, lo que la hace poco concurrida y perfecta para disfrutar la soledad. Además, también es muy apreciada por los buceadores, ya que cuenta con gran variedad de vida marina y cuevas entre sus fondos rocosos.

 

Cala Advocat

 

La siguiente parada es la popular cala Advocat. El principal atractivo de esta cala es el conocido como acantilado de El Cantalar, una pared rocosa de casi 50 metros de altura que forma un espigón y da un respiro a quienes no buscan el sol continuamente, ya que ofrece una muy codiciada zona de sombra durante la tarde. Una playa perfecta para el baño y el descanso.

 

Cala Baladrar

 

El recorrido oficial de la senda ecológica de Benissa termina aquí. La cala Baladrar es una playa de piedra con pinos que crecen buscando la orilla del mar, de un azul intenso y brillante gracias a las rocas blancas de su fondo. El lugar ideal para un último chapuzón antes de dar el camino por finalizado, con una orientación y miradores naturales idóneos para disfrutar un atardecer idílico que ponga el broche a una de las mejores experiencias litorales que ofrece la Costa Blanca.

 

Ficha técnica

 

  • Distancia: Menos de 3 kilómetros (solo ida). Aproximadamente 6 kilómetros si se hace la ruta entera ida y vuelta.
  • Dificultad: Baja. Hay algunos tramos con escalones o pequeños desniveles, pero todo está perfectamente acondicionado con pasarelas de madera y sendas empedradas. Ideal para familias y personas poco habituadas al senderismo.
  • Tiempo estimado: Entre una hora y media y dos horas a ritmo relajado (solo ida), haciendo pausas para disfrutar del paisaje y los paneles explicativos.
  • Interés ambiental: La ruta atraviesa varias microreservas de flora protegida, con especies endémicas de la zona como la jarilla de cabeza de gato o el tomillo alicantino.
  • Consejos: Pese a que la ruta cuenta con sombra de los pinos y hay zonas de bancos y descanso, conviene evitar las horas centrales del día en temporada veraniega. Además, sería preferible llevar calzado cerrado cómodo, escarpines para las playas de roca y mantener una buena hidratación.

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