Rafael Altamira entra en la “Caja de las Letras” del Instituto Cervantes con el legado de El Campello
La figura de Rafael Altamira Crevea ha sido hoy incorporada al selecto elenco de intelectuales y creadores cuyo legado permanece custodiado en la “Caja de las Letras” del Instituto Cervantes. En una ceremonia cargada de simbolismo y emoción, celebrada en la sede central de la institución, en el edificio de “Las Cariátides” de la calle Alcalá, se ha depositado una selección de objetos personales del jurista, pedagogo, humanista y literato, considerado uno de los grandes referentes culturales de la España contemporánea.
El acto se enmarca en el cierre del “Año Altamira”, impulsado por el Ayuntamiento de El Campello tras la repatriación de los restos del ilustre alicantino desde México, cumpliendo su voluntad de descansar en esta localidad costera. La inhumación se celebró el 10 de febrero de 2025, presidida por el Rey Felipe VI, y justo un año después se ha producido el ingreso de parte de su legado en la caja número 1.456 de la cámara acorazada del Instituto Cervantes.
Un acto cargado de significado
La ceremonia ha contado con la participación del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero; la nieta de Altamira, María Luz Altamira García-Tapia; y el alcalde de El Campello, Juanjo Berenguer, además de representantes de la Diputación de Alicante, la Universidad de Alicante y una nutrida delegación institucional y familiar. El acto fue seguido en directo desde el salón contiguo a la cámara acorazada y retransmitido por el canal de YouTube del Instituto.
Luis García Montero ha destacado el valor cultural y simbólico del gesto, recordando que Altamira fue “heredero de la Institución Libre de Enseñanza y protagonista en la modernización educativa y en la defensa del panhispanismo dialogante”. También reivindicó su papel como referente ético y su labor como puente entre España y América Latina.
Objetos que entran en la historia
En total se han depositado seis objetos personales, donados por la familia Altamira, que pasarán a formar parte del Patrimonio Nacional y serán custodiados por el Instituto Cervantes:
- Un retrato a lápiz y acuarela de Altamira, de autor desconocido.
- Un ejemplar de la primera edición de Reposo (1903).
- Una carta manuscrita de 1911 dirigida a Manuel B. Cossío.
- Una fotografía de su esposa, Pilar Redondo, y sus tres hijos (1909).
- Un ejemplar del libro Rafael Altamira y Cervantes, editado por el Instituto Cervantes.
- Una carta personal añadida por sorpresa por su nieta, María Luz Altamira, escrita por Rafael Altamira a su propio hijo.
El libro incluido, realizado por Eva Valero Juan e Ignacio Ramos Altamira, forma parte de la colección “Mina de pasatiempos” y refuerza el vínculo intelectual entre el pensamiento de Altamira y los valores que promueve el Instituto Cervantes.
Reconocimiento institucional y familiar
Durante su intervención, la nieta del jurista agradeció el esfuerzo institucional realizado para cumplir los deseos de su abuelo y elogió la labor divulgativa del Año Altamira. Por su parte, el alcalde de El Campello leyó una frase del Rey Felipe VI escrita en el libro de honor del consistorio en 2025: “Homenajeamos a una gran e ilustre figura intelectual, en un acto de justicia histórica y recuperación de la concordia y reconciliación”.
Berenguer subrayó que este logro ha sido posible por la suma de voluntades de todas las administraciones y deseó que ese ejemplo de unidad inspire a superar la actual polarización institucional y social.
Cierre del “Año Altamira”
El acto de hoy pone el broche final a más de un año de conmemoraciones, conferencias, publicaciones, exposiciones y homenajes a Rafael Altamira. La delegación campellera presente en Madrid ha estado encabezada por el alcalde y varios miembros de la corporación local, así como técnicos municipales y una amplia representación de la familia del homenajeado.
El depósito del legado y la presentación del libro han sido retransmitidos en directo, ampliando el alcance del homenaje a todos aquellos interesados en la figura de este alicantino universal, nominado dos veces al Premio Nobel de la Paz y referente de los valores de convivencia, cultura y paz.







