La UA inaugura la exposición sobre Miguel López González en el MUA
La Universidad de Alicante y el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante inauguran mañana jueves, 5 de febrero, a las 13 horas, en la sala polivalente del Museo de la Universidad de Alicante (MUA) la exposición “Miguel López González (1907-1931-1976): su obra más allá de los Archivos”. Tras el acto inaugural, los comisarios ofrecerán una visita guiada a los asistentes.
La exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 28 de febrero, presenta veintiséis obras del arquitecto Miguel López González, a modo de síntesis de una trayectoria considerada fundamental en la configuración de la ciudad de Alicante y de otras localidades de la provincia a lo largo del siglo XX.
Cuatro etapas para entender una obra clave
Los comisarios de la muestra —Justo Oliva Meyer, Andrés Martínez-Medina y Mercedes Carbonell Segarra— han estructurado el recorrido expositivo de forma cronológica, articulándolo en cuatro grandes periodos que permiten comprender la evolución intelectual y formal del arquitecto.
El primer bloque, 1932-1946, corresponde a la recepción de las vanguardias europeas. Tras finalizar sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en 1931, donde coincidió con figuras como Sert y Torres Clavé y se integró en el GATCPAC, Miguel López González se trasladó a Alicante como arquitecto auxiliar del Ayuntamiento. Obras como La Adriática, el Instituto Provincial de Higiene o el Sanatorio del Perpetuo Socorro introducen en la ciudad los principios de la arquitectura moderna, basados en la funcionalidad, la desornamentación y el protagonismo de la luz, el plano y el espacio.
El segundo periodo, 1939-1955, está marcado por la autarquía y el repliegue historicista. En el contexto de la posguerra, el arquitecto adoptó lenguajes más clásicos, participando en proyectos como la Ordenación y Reforma de la Plaza del Dieciocho de Julio, realizada junto a Manuel Muñoz Monasterio. A pesar de las limitaciones ideológicas del momento y de su represalia profesional, López mantuvo una actitud de contención formal y control simbólico.
La etapa 1950-1959 refleja la apertura a las corrientes internacionales. La llegada de nuevas influencias modernas se plasma en grandes complejos industriales como Aluminio Ibérico, en bloques residenciales vinculados al crecimiento urbano y en edificios burgueses que redefinen el centro de Alicante, además de equipamientos y espacios urbanos emblemáticos.
Finalmente, 1957-1976 supone la consolidación de la arquitectura moderna. Coincidiendo con el desarrollo económico, Miguel López proyecta obras de mayor ambición técnica y formal, incorporando tipologías como el pabellón y el rascacielos. Destacan proyectos como el desaparecido recinto ferial de la FICIA de Elda y el hotel Gran Sol, primer rascacielos de Alicante, así como numerosos complejos educativos y religiosos en distintas localidades de la provincia.
Defensa del patrimonio arquitectónico moderno
Más allá del reconocimiento a la figura de Miguel López González, la exposición persigue dos objetivos transversales: poner en valor el papel de los archivos —públicos y privados— en la investigación de la arquitectura moderna de Alicante, y reivindicar la protección del patrimonio arquitectónico del tercio central del siglo XX, actualmente escasamente amparado por los catálogos municipales.
Los comisarios subrayan que la educación patrimonial y la concienciación social son, hoy por hoy, las principales herramientas para evitar el deterioro y la desaparición de este legado arquitectónico, que constituye una parte esencial de la memoria urbana contemporánea.







