Desmantelados dos puntos de venta de ropa falsificada en Alicante
La Policía Local de Alicante, en colaboración con la Policía Nacional, ha desmantelado dos inmuebles situados en la zona Norte de la ciudad que eran utilizados como centros de distribución de ropa y material falsificado destinados a la venta en el entorno del Puerto.
La operación conjunta culminó con la detención de tres varones de entre 28 y 40 años como presuntos autores de un delito contra la propiedad industrial.
Una investigación iniciada por la Policía Local
La actuación se originó a raíz de una información trasladada por la Policía Local al Cuerpo Nacional, en la que se advertía de la existencia de dos inmuebles sospechosos. La denuncia de una de las marcas afectadas y las detenciones realizadas durante el verano reforzaron la investigación.
Durante las pesquisas, los agentes comprobaron que personas entraban en los domicilios sin pertenencias y salían con bolsas de gran tamaño. Posteriormente, en un dispositivo conjunto, se interceptó a varios individuos que transportaban ropa falsificada, incautándose cerca de un millar de prendas.
Registros en la zona Norte
Con la colaboración de las Unidades de Seguridad Ciudadana, los agentes realizaron dos registros domiciliarios, donde se localizaron gran cantidad de artículos falsificados, entre ellos camisetas de equipos de fútbol profesional, calzado y otras prendas de vestir. También se hallaron 12 cajas vacías con etiquetas que evidenciaban haber contenido productos falsificados.
Los tres detenidos están siendo investigados por delitos contra la propiedad industrial. El caso se encuentra ahora en manos del juzgado de instrucción de guardia de Alicante, que continuará con el procedimiento.
Advertencia a los consumidores
Desde la Policía se recuerda que la compraventa de artículos falsificados supone un perjuicio para la economía, la creación de empleo y la seguridad del consumidor, ya que estos productos no cumplen los estándares de calidad ni control sanitario.
Las autoridades recomiendan comprar solo en establecimientos autorizados o canales oficiales, desconfiar de precios anormalmente bajos y comunicar a las Fuerzas de Seguridad cualquier indicio de venta ilegal. Estas prácticas, subrayan, perjudican tanto a las marcas como al pequeño comercio local, afectando a la competencia justa.







