El Raval Roig inicia sus fiestas con el tradicional ‘panquemao’ y 186 años de historia
El alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha recibido este jueves el tradicional panquemao y el Libro de Fiestas de la mano de la Mayordomía de la Comisión de Fiestas del Raval Roig, presidida por Rafael Torres Aznar. Un acto cargado de simbolismo que marca el inicio de unas celebraciones que cumplen 186 años de historia y que arrancan oficialmente con el pregón de la concejala de Participación Ciudadana, Cristina García, a las 21:00 horas en la Plaza de Topete.
Barcala destacó la importancia de estas fiestas para la identidad alicantina, señalando que “nos retrotraen a nuestras raíces como alicantinos, a nuestra singular y propia forma de entender la Fiesta, y a reivindicar una identidad propia heredada de generaciones y generaciones que nos han dejado un legado que debemos preservar”.
El alcalde estuvo acompañado por los ediles Manuel Villar, Cristina Cutanda, Ana Poquet, Cristina García, Julio Calero, Lidia López y Antonio Peral, e invitó a todos los alicantinos a participar en los festejos, organizados por las siete peñas que dan vida a la celebración: El Litro, Amargor, La Canterella, Nosatros seguím, Los Colla, Rincón de Michel y Els Amics.
La entrega del panquemao, una costumbre que se remonta a finales del siglo XIX, estuvo amenizada por la colla de dolçainers i tabaleters Sant Antonio, que participó por primera vez en este protocolario acto con piezas populares como El baquetero, La manta al coll, Ramonet o El Tío Pep. Los dulces fueron elaborados en un horno tradicional de la calle Virgen del Socorro, propiedad de la familia Compañ.
El programa de actos incluye concursos culinarios —como el de caldero—, juegos de calle y propuestas lúdicas. Entre ellas destacan la ‘poalà’ del domingo 7 de septiembre, que cada año reúne a vecinos y curiosos en la calle Virgen del Socorro, y el certamen de playback del viernes en la Plaza de Topete.
Las fiestas concluirán el lunes 8 de septiembre con la procesión en honor a la Virgen del Socorro, acompañada por la Virgen del Lluch. Uno de los momentos más emotivos llega cuando los costaleros, vestidos de marineros, entonan la Salve cogidos de los brazos, en una tradición que simboliza la esencia marinera del barrio.







