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Lunes, 03 de Junio de 2024 Tiempo de lectura:

Spring Festival 2024: Muchas luces y alguna sombra

Tras la resaca emocional (y quizás de la otra), nos hemos tomado un par de días para digerir lo que supuso el Spring Festival 2024. Dos días de conciertos que han servido para que Alicante cuelgue el sold out en todos los sentidos. Música, restauración, transporte público y ganas de pasarlo bien en el Multiespacio Rabasa en una cita que se ha convertido en un clásico de los festivales en España.

Dicen los que entienden que este macroevento ha generado cerca de 13 millones de euros en los comercios alicantinos, aspecto importante para la economía de la ciudad en la antesala de la época estival. Aun así, hay rumores que se extendieron por redes sociales y entre el público que la organización de este evento, Baltimore Producciones, baraja llevárselo a otro sitio.

Sería un error de dimensiones monumentales que un acontecimiento de estas magnitudes (unos 50.000 espectadores en dos días) se marchara de Alicante "a cualquier otra parte". Pero esperemos que sólo se quede en eso, en rumor, y la música sea el lugar "a donde ir...", que no es otro que Alicante.

Sobre el festival en sí hay que destacar muchas luces y alguna sombra. Las luces vienen por la calidad de los conciertos. Todos los cabeza de cartel cumplieron las expectativas en cuanto a público. Luego, que gusten o no, ya es a libre elección, pero sí que llenaron todos. El viernes, los suecos Mando Diao y los madrileños Vetusta Morla; y el sábado los murcianos Viva Suecia y los cartageneros Arde Bogotá.

Entre medias hay conciertos que dejan huella, a pesar de estar en un escenario secundario. Tal fue el caso de Siloé, que realizaron un concierto espectacular, León Benavente o, ya en el principal, la presencia del mítico Xoel López o de Dani Fernández, que es un torbellino sonoro incapaz de dejar a nadie indiferente.

Quizás, y esta es una de las sombras, faltó presencia femenina. Estuvo Belén Aguilera, junto con Samurai y Cariño. También hubo mujeres representadas en Ladilla Rusa o Dorian, pero fue uno de los temas comentados entre el público. Todas ellas, salvo Dorian, actuaron en el escenario secundario.

Dicho lo cual, la gran mayoría de grupos tenían un sonido espectacular, con ajustes limpios pero contundentes y con arreglos de primer nivel. Aparte, la iluminación y el seguimiento por vídeo ayudaban a seguir el concierto por las pantallas, algo que se agradece si lo ves desde lejos del escenario.

Otro punto de mejora es algo que ocurre en muchos festivales y que no se acaba de poner remedio: los baños y sus colas interminables, así como la escasez de puestos de comida, que se atestaban cada vez que finalizaba un concierto. Quizás si se dotaran de más aseos y más food trucks a lo largo y ancho de todo el recinto, se podría paliar mínimamente esta carencia.

Otro de los problemas es el de las llegadas y salidas en coche o en transporte urbano. Los taxis y los VTC no daban abasto y las lanzaderas que se dirigían al centro de la ciudad o a la zona de la playa iban a reventar de gente, con lo que convendría ampliar esos servicios para los días de concierto.

Por último, otra de las quejas que hubo entre la gente asistente es que al acabar los conciertos no había ningún dj para seguir amenizando el festival, sobre todo el sábado tras la actuación de Ladilla Rusa, donde hubo muchos seguidores que querían seguir la fiesta y no pudieron.

Esperemos que el Spring Festival nos siga alegrando las primaveras alicantinas porque se ha demostrado que tiene beneficios en todos los sentidos. Sin ir más lejos, el sábado se estaba jugando la final de la Champions y el concierto de Dani Fernández, que coincidía en horario, estaba que no cabía un alfiler. Algo tendrá esto llamado música que es "la salvación".

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