Con el objetivo de crear un arrecife artificial de grandes dimensiones que complemente el ya existente, que se instaló hace 30 años, el Ayuntamiento de El Campello ha aceptado la donación de la mercantil Drace Infraestructuras S.A.de una estructura de hormigón y acero de grandes dimensiones que en próximas fechas será sumergida para desarrollar su función de recuperación de la fauna marina y protección de los fondos. 

Se trata de un inmenso bloque cuya función será favorecer la recuperación pesquera sirviendo como módulo de atracción-concentración, para favorecer la colonización bentónica, el desarrollo de organismos filtradores y las corrientes ascendentes que atraigan a especies pelágicas, aquellas que viven en aguas medias o cercanas a la superficie marina. 

Como señalan el alcalde Juanjo Berenguer y la concejala de Pesca Marisa Navarro (PP), que se han encargado del proceso que ha llevado a la donación, la ubicación del módulo será dentro del polígono de arrecifes que fue instalado en 1991, para lo que el Instituto de Ecología Litoral ya ha realizado el trabajo de los fondos, buscando una ubicación idónea para no alterar hábitats de importancia como praderas de posidonia oceánica o comunidades de especies.

El arrecife artificial de El Campello está compuesto en la actualidad por 334 módulos antiarrastre, dispuestos de forma extensiva a distancias variables de entre 20 y 80 metros, entre 15 y 32 metros de profundidad, más un “set” de atracción concentración formado por 12 módulos antiarrastre y 8 torres de atracción, dispuestos de forma regular a distancias inferiores a los 20 metros.

 Aquella actuación frenó la erosión que sufría la pradera de posidonia por efecto de la pesca de arrastre ilegal. “Tras este tiempo, el impacto se ha visto prácticamente eliminado y en amplios sectores de este extenso arrecife las praderas de esta fanerógama están recuperándose”, asevera Gabriel Soler Capdepón, director científico del Instituto.

El proyecto actual pretende incrementar el efecto de atracción–concentración del arrecife de El Campello, añadiendo una estructura alveolar de hormigón de 33 x 33 metros de planta y una altura de 16 metros, de 8.898 toneladas de peso. Para readaptarlo a su nueva función como arrecife artificial, se deberá antes efectuar aperturas entre todas sus cámaras por medio de “ventanas” de 2 x 2 metros, al objeto de facilitar la corriente de agua en su interior, favoreciendo el crecimiento de organismos y complementar la función de recuperación de la pesca. 

Su objetivo es atraer a ciertas especies y concentrarlas en una zona determinada, de manera que se hallen bien localizadas para su pesca o para su observación, compatibilizándolo con el buceo deportivo, transformando la diversidad y abundancia de las especies presentes en el gracias al aumento de la riqueza biológica del ecosistema, y a la concentración de ciertas especies en una zona determinada.

La estructura que será sumergida en el litoral campellero se encuentra ahora amarrada en el puerto de Alicante, desde donde será trasladada a El Campello cuando se dispongan de todos los permisos pertinentes. Originariamente, fue diseñada como cajón experimental para anclaje de aerogeneradores marinos, por lo que sus elementos constructivos gozan de las máximas calidades de construcción marina como el hormigón C-40 y muros de espesores de 80 cm en su base, 60 cm en sus paredes exteriores, 1m en la cámara central y, 25 cm en las interiores, y armadura de acero.

Tras su período de experimentación, la empresa DRACE optó por destinar esa mole a arrecife artificial para protección pesquera, y eligió El Campello como ubicación idónea.

ARRECIFES ARTIFICIALES

Se considera un arrecife artificial la estructura sumergida colocada de manera deliberada sobre el suelo marino para imitar alguna de las características de un arrecife natural. Es un hecho que el hundimiento deliberado de objetos en el mar por parte del hombre, es algo que históricamente se ha llevado a cabo con múltiples finalidades, desde la recreación de hábitats que pudieran incidir favorablemente en los recursos pesqueros, hasta la defensa de la costa frente a la acción erosiva del mar, pasando por la instalación de estructuras que protejan ecosistemas sensibles frente a prácticas pesqueras agresivas, como el arrastre, o la disposición en el fondo de elementos que puedan resultar atractivos al buceo recreativo. Las razones que pueden motivar la creación de un arrecife artificial son diversas, y en muchos casos, complementarias.

La Comunidad Valenciana, al igual que el resto con litoral marino, ha desarrollado normativa específica sobre los arrecifes artificiales, al amparo de la normativa nacional en la materia. Su instalación requiere autorización previa de la conselleria competente en materia de pesca marítima y acuicultura, que declarará la protección del área de instalación del arrecife, una vez oídas necesariamente las cofradías de pescadores y federaciones de cofradías afectadas.

Dentro de las medidas de protección, restauración y rehabilitación de ecosistemas costeros, los arrecifes artificiales son considerados como herramientas de ordenación y protección desde una perspectiva social y ecológica. Una de las funciones más importantes de los arrecifes artificiales es la protección y/o restauración de los hábitats naturales marinos, principalmente frente al peligro que supone las técnicas ilegales de pesca que amenazan con reducir críticamente la biodiversidad de especies dentro de la plataforma continental.