Grabaron los hechos con sus teléfonos móviles y fueron sorprendidos por familiares de uno de ellos, según el auto

La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 de Villajoyosa (Alicante) ha procesado a los cuatro jóvenes investigados por agredir sexualmente en grupo a una chica en Callosa d’en Sarrià el 1 de enero del pasado año.

La instructora considera que los hechos revisten por ahora, y salvo ulterior calificación, los caracteres de un presunto delito de agresión sexual cometido por cada procesado. Además, cada uno de ellos sería cooperador necesario de los presuntos delitos cometidos por los otros tres.

La jueza ha decidido mantener la situación de prisión provisional de los cuatro procesados y les ha requerido para que presten sendas fianzas de 15.000 euros a fin de cubrir las posibles responsabilidades civiles.

Igualmente, les ha citado para el próximo 24 de julio a fin de recibirles declaración indagatoria por videoconferencia desde los centros penitenciarios donde se encuentran presos.

El auto de procesamiento, notificado ayer a las partes y contra el que cabe recurso de reforma, enumera los indicios racionales de criminalidad recabados durante la instrucción de la causa.

Además de las manifestaciones de la perjudicada y de otros testigos, existen grabaciones de la presunta agresión sexual realizadas por los propios procesados con sus teléfonos móviles de “un carácter degradante, denigrante y ultrajante”, según la jueza.

En ellas se aprecia que la víctima “no tiene ningún control sobre sí misma” y “no es capaz de moverse o de erguir siquiera la cabeza”, únicamente emite alguna “queja ahogada” y alcanza a decir que no en varias ocasiones.

Asimismo el auto detalla que esas grabaciones muestran cómo los cuatro procesados la agreden sexualmente mientras hablan y se escucha incluso alguna risa.

Existen también otras imágenes donde se observa a la perjudicada con varios de los investigados dentro del vehículo desde el que se desplazaron desde Benidorm a Callosa d’en Sarrià, bebiendo un chupito que le dan y siendo “dirigida” por ellos en todo momento. “No queda lugar a dudas de la absoluta falta de control de la víctima sobre su propia persona”, resume la instructora.

La presunta agresión sexual tuvo lugar en un bajo o local propiedad de la familia de uno de los investigados. De hecho esos mismos familiares sorprendieron al grupo en esa situación y avisaron a la Policía.

Los agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil que acudieron al lugar de los hechos encontraron a la chica desnuda de cintura para abajo y comprobaron que no era capaz de levantarse ni prácticamente de articular palabra, según recoge el auto.