Los trabajos de consolidación y restauración del Baluarte de la Mina del castillo de Santa Bárbara -zona situada entre las garitas del macho del castillo (La Campana) y la del Albacar d´Enmig (La Mina)- han permitido encontrar, en su fase de excavación arqueológica, fragmentos de proyectiles de hierro del siglo XVIII de cañón, bombardas y morteros.

Estas mismas tareas, coordinadas por el arquitecto y director de obra, Jaume Giner, el director arqueológico, José Ramón Ortega, y el jefe de obra de la empresa Arpa Patrimonio S.L. adjudicataria de la misma, Marco Aurelio Esquembre, han hecho posible que salgan a la luz cinco cañoneras -huecos situados en la muralla donde colocar los cañones- ya localizadas y una sexta de la que no se conocía el lugar exacto de su ubicación.

Curioso resulta el hallazgo de un botón de la guerrera de un soldado francés del 5º Regimiento de Infantería de la Guerra de Independencia. “El primer indicio de este hecho queda constatado por el número 5 que se aprecia en el botón. La posterior investigación nos lo ha confirmado”, comenta Ortega. También se ha podido encontrar un fragmento de una yesería islámica -decoración de la puerta de acceso a una vivienda- o restos de pipas de fumar del siglo XVIII.

Antonio Manresa, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, valora lo que supone la consolidación y restauración del Baluarte de la Mina al asegurar que “las tareas de restauración del castillo, además de ponerlo en valor, nos traen la grata sorpresa de encontrar elementos que contribuyen a aumentar la oferta cultural al visitar la fortaleza. A ésta le da prestancia y hace que los alicantinos nos sintamos orgullosos de la historia de un castillo que se ha convetido en un auténtico referente para Alicante y quienes nos visitan».

Las fases

Arpa Patrimonio S. L. es la empresa que se encarga de estas tareas, según acuerdo de una Junta de Gobierno del pasado mayo. El presupuesto es de 281.575 € y la duración, cinco meses. Las tareas comenzaron a finales de julio y “salvo algún hallazgo imprevisto” -precisa Giner- se prevé que finalicen en diciembre. Cuentan con el asesoramiento y supervisión municipal del Departamento de Patrimonio Integral de la Concejalía de Cultura, que dirige José Manuel Pérez Burgos, así como el Jefe del Departamento de Edificación y Arquitectura, Gabriel Manzanaro López.

Los trabajos comenzaron con el desbroce de los arbustos y de la vegetación situados en el área de actuación. Fue en la fase del vaciado del foso -zona situada entre el macho del castillo y el Albacar d´Enmig- y al realizar las excavaciones arqueológicas cuando se encontraron los restos citados anteriormente.

Es en este mismo punto de los trabajos cuando se tiene previsto impermeabilizar las garitas de vigilancia para que puedan ser visitables. Al mismo tiempo se estudiará el origen de las muchas inscripciones o pintadas que presentan “por si hubiera alguna de ellas que tuviera valor histórico”, precisa el director arqueológico.

La localización de las seis cañoneras supone, al tiempo, la realización de catas para comprobar la existencia del pavimento original sobre el que se situaba el cañón para que rodara y pudiera disparar.

La ladera

La última fase que se acometerá será sobre la ladera del castillo recayente al Casco Antiguo. Consistirá en la limpieza de piedras sueltas que eviten desprendimientos descontrolados, la fijación de grandes bloques que estén sueltos con el consiguiente peligro de caídas, y la demolición controlada de zonas inestables.