Tras cuatro meses prácticamente en blanco, como consecuencia del cierre obligado del sector por la crisis sanitaria del Covid-19, julio se ha cerrado con una tasa de ocupación del 45,0% en los hoteles y alojamientos turísticos de la provincia de Alicante. Esta cifra apenas supone la mitad de la registrada el mismo mes de 2019 (89,6%) y ni siquiera alcanza la de enero, el mes que en condiciones normales registra una demanda más débil y que en este año llegó al 56,0%, 9 puntos porcentuales por encima de este atípico julio.

Este dato provincial encuentra pocos matices cuando se analiza la tasa de ocupación en las diferentes zonas turísticas. La ciudad de Alicante se ha conformado con un 43,85%, algo por debajo de la Playa de San Juan, que consigue el 50,41%. El Campello y Villajoyosa se quedan en un 45,0%, mientras que Elche llega al 60,61%. Los establecimientos de Guardamar del Segura han alcanzado un 48,59%, algo por encima de los de Santa Pola, que se sitúan en un 44,86%. Más positiva es la situación de los establecimientos de interior, que llegan al 50,71%. Jávea marca el máximo con un 89%, mientras que Sant Joan d’Alacant consigue un 58,0%. El dato más modesto está en Orihuela y Algorfa, que apenas logran un 12,16%.

Es preciso matizar que no todos los establecimientos han estado abiertos el mes completo y estos datos, por tanto, adolecen de la homogeneidad habitual dada la singularidad de la situación que atraviesa el turismo.
Las previsiones para agosto no son mejores en términos generales y están sometidas, además, a la provisionalidad que impone la incierta evolución de la pandemia.

En cuanto al origen de los turistas, el 67,87% de la demanda ha sido nacional, mientras que el 32,13% procedió de fuera de nuestras fronteras.
El ranking internacional ha estado encabezado por Reino Unido, seguido de Francia, Países Bajos, Alemania, Bélgica, Italia, Suiza, Suecia, Polonia y Rumanía. En cuanto a los viajeros españoles, Madrid ha sido el origen más destacado, seguido de Comunidad Valenciana, Castilla la Mancha, Cataluña, Andalucía, Murcia, Castilla León, País Vasco, Aragón y Galicia.

Los establecimientos hoteleros adscritos a APHA, según la asociación, «han apostado por garantizar las mejores condiciones de seguridad sanitaria, tanto para los clientes como para el personal de los establecimientos hoteleros y alojamientos turísticos y por ofrecer la mejor atención posible a sus huéspedes a pesar de las circunstancias».