“A veces, la necesidad abre un camino inesperado hacia el éxito, y con profesores y alumnos realizando su aprendizaje online entre marzo y junio de 2020, comenzamos este año académico con una comprensión mucho mayor de cómo la tecnología digital puede mejorar nuestra práctica, enseñanza y aprendizaje en el aula”. Para Simon Roberts, director de El Limonar International School Villamartín, la pandemia saniatria provocada por la irrupción del Covid en nuestras vidas se ha confirmado ya como un punto de inflexión en el modelo de enseñanza en todo el mundo.

“El proceso colectivo nos ha llevado a que hoy tenemos una escuela en la que prácticamente todos los estudiantes y miembros del personal son digitalmente competentes, y donde la tecnología fluye en el proceso de enseñanza y aprendizaje”, explica.

Sin embargo, esta realidad constatada y constatable “de ninguna manera sustituye los métodos de enseñanza tradicionales”. La combinación de enseñanza y aprendizaje dirigidos por los profesores o los propios estudiantes en clase con un espacio para la investigación online resulta inspirador. Se trata de un gran paso adelante y algo positivo después de dieciséis meses muy duros para toda la comunidad educativa, afirma Roberts.

“Ciertamente, ahora tanto el personal como los alumnos están más atentos y más preparados para cualquier cambio eventual, y los padres ya están acostumbrados a continuadas adaptaciones en protocolos y procedimientos. Educar a nuestros estudiantes de una manera que los prepare para futuras carreras, algunas de las cuales ni siquiera existen todavía, es una perspectiva emocionante pero abrumadora”, apunta Simon Roberts.

La constante necesidad de examinar los cambios en la educación y reevaluar la metodología y la pedagogía requeridas es un desafío para todos. “Directivos y docentes se deben de esforzar por tratar a cada estudiante como un individuo creativo, cada uno con sus propias fortalezas y cada uno con su propio camino independiente”. Con esto en mente, no es suficiente simplemente educar para el “bien común”. Debemos darles a los estudiantes las herramientas que necesitan para tener un carácter sólido, para ser líderes seguros y verdaderos ciudadanos de todo el mundo.

En resumen, Roberts concluye que los dos últimos años académicos han sido “totalmente únicos” en educación. “Han proporcionado desafíos de naturaleza física, logística y práctica, y han hecho que cada líder escolar mire hacia adentro y profundice para encontrar respuestas y soluciones”.

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