Los amantes del turismo bélico e histórico tienen en Alicante un destino preferente. La capital de la provincia fue una de las ciudades azotadas duramente durante la Guerra Civil española (1936-1939) y, 80 años después del final del conflicto, todavía quedan muchos vestigios de lo que significó en Alicante la contienda. La ruta de la Guerra Civil en Alicante no es una atracción cerrada ni oficial, pero sí hay muchos puntos visitadles llenos de anécdotas para los amantes de la historia que visiten la ciudad.

Uno de los hitos más famosos sobre la Guerra Civil en Alicante fue el bombardeo del 25 de mayo de 1938. Por aquel entonces, el bando republicano resistía en la ciudad los avances de los sublevados, que de la mano de la aviación italiana bombardearon la ciudad una mañana de mayo. Los aviones italianos salieron de Mallorca y dieron un rodeo para acceder a la ciudad por el interior, evitando así las escuchas antiaéreas ubicadas en la playa y el puerto, y dejaron caer alrededor de 90 bombas en pleno centro de la ciudad.

Aunque las cifras son inexactas, los cálculos de la época hablaban de alrededor de 300 muertos, un centenar de ellos no identificados, y más de un millar de heridos. En la plaza del Mercado Central, ahora conocida como plaza del 25 de mayo -donde más bombas cayeron-, existe una serie de testigos del suceso. La sirena antiaérea, todavía en el interior del mercado, que nunca llegó a sonar; el reloj, parado con la hora en al que se produjo el bombardeo (11:18 de la mañana).

De manera más reciente, se instalaron además algunos recuerdos que conmemoran la masacre. En el pavimento de la plaza del Mercado Central pueden verse ahora nueve placas de aluminio que representan a los nueve aviones italianos que participaron en el bombardeo, con 90 puntos negros sobre ellas, uno por cada bomba. Además, hay 300 pequeños agujeros en las placas, uno por cada víctima, que cada mediodía se iluminan en rojo durante 10 minutos.

La falange y los refugios de la Guerra Civil en Alicante

Alicante, en el subsuelo, es como un queso gruyere. Un total de 94 refugios antiaéreos se reparten por toda la ciudad y servían como escondrijo para la ciudadanía mientras las bombas llovían sobre la ciudad. El del Mercado Central fue el bombardeo más importante y sangriento, pero se calcula que se produjeron más de 80 durante la contienda.

Dos de esos refugios son hoy en día visitables: Séneca y Balmis. Dos grandes testigos, perfectamente conservados, reformados y adaptados para las visitas, que cuentan historias en sus grutas subterráneas, en los que se llevan a cabo visitas guiadas -siempre con cita previa- narrando todos los sucesos que allí se dieron cita y que acontecieron durante la Guerra Civil en Alicante.

Además, Alicante fue ilustre en la época por otro suceso: el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, en una cárcel alicantina. De hecho, según muchas crónicas de la época, fue ese hecho el que provocó el recrudecimiento de los ataques aéreos sobre Alicante, que en las primeras fases de la contienda no había sufrido demasiado, y se agravaron como venganza sobre el bando republicano por el fusilamiento del líder falangista.

También a lo largo y ancho de la provincia pueden encontrarse multitud de vestigios de la Guerra Civil en Alicante. Uno de ellos es el polvorín que se encuentra a los pies del faro de Santa Pola, con una inscripción en números romanos (MCMXXXVIII) por el año en el que se utilizó, 1938, así como multitud de búnkeres, pequeños refugios y construcciones que ayudaban a sobrevivir a un conflicto armado civil que asoló España durante tres años.

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