Tras muchos años de paralización, trámites administrativos infructuosos, polémica tras la aparición de ‘okupas’ en la mayor parte de las fincas, y una absoluta degradación del territorio, el proyecto urbanístico conocido como “Ensanche Levante” puede ser realidad en relativamente poco tiempo si las administraciones competentes (Generalitat y Ayuntamiento de Benidorm) dan el plácet definitivo a la propuesta plateada por la Agrupación de Interés Urbanístico en la que se integran la mayor parte de los propietarios del suelo.

El desarrollo de las 56 hectáreas del plan (560.000 metros cuadrados), cambiará sin duda la fisonomía de una parte importantísima de la capital turística de la Costa Blanca, anexa a la zona de Levante, a tiro de piedra de su playa más emblemática, y capaz de acoger modernos edificios residenciales y hoteles en número suficiente para cubrir las necesidades del municipios durante décadas.

Superados los primeros informes sectoriales con respecto a la evaluación ambiental estratégica, el proyecto está en fase de tramitación del instrumento de planeamiento completo (Plan Parcial), posibilitando así el comienzo de la transformación de una amplia franja del territorio de Benidorm que ahora presenta una imagen deteriorada social y físicamente por muy diversos motivos.

Sobre ese territorio tomará forma un desarrollo acorde al Benidorm actual (definido por un marcado urbanismo vertical, mucho más sostenible que el resto de modelos conocidos para uso residencial y hotelero), y posibilitará una importante bolsa de suelo para dotaciones públicas y zonas verdes, lo que sin duda contribuirá a mejorar el atractivo turístico de la ciudad, en esa área urbana escasa de zonas de esparcimiento ciudadano y colectivo.

Carencias dotacionales 

Una de las primeras conclusiones que se extrae del documento inicial de planeamiento es que la actuación propuesta será suficiente para cubrir todas las carencias dotacionales de la zona, reservando hasta 175.000 metros cuadrados para zonas verdes y equipamientos, y otros 21.000 metros a uso docente, sobre los que se podrán erigir los edificios necesarios para la escolarización de la población futura.

El documento establece como primer input a incorporar en la ordenación del sector el de replicar el modelo existente en el entorno, adaptado a la geometría del sector y su relación con la Avenida de la Comunitat Valenciana. Dado el éxito del modelo urbanístico vigente en dicha zona de Levante (malla ortogonal viaria que conforma manzanas de usos mixtos residenciales y hoteleros, con una fuente componente comercial en calle y una edificación con tipología de bloque exento o abierto y de notable altura), se opta por la continuidad.

La tipología propuesta (edificación con altura mínima de 20 plantas), y la magnitud del sector, la futura edificación no tiene necesariamente que ocupar una parte relevante del espacio, generando así una malla viaria ortogonal, ordenada y jerarquizada, que se apoyaría en una gran zona verde.

En relación a equipamientos públicos, la oferta existente en la zona de Levante no es suficiente para atender futuras demandas, por lo que parece razonable aprovechar la ordenación de este Sector para generar una oferta dotacional superior a las estrictamente mínimas, con la finalidad de que la nueva ordenación suponga una mejora para el entorno urbano inmediato desde esta perspectiva de dotaciones para satisfacción de las necesidades de residentes y turistas.

EL GRAN PARQUE

Cuando el plan Ensanche Levante culmine su desarrollo, Benidorm disfrutará de un auténtico pulmón verde de más de 170.000 metros cuadrados, a los que se sumarán los parques y jardines en el interior de las urbanizaciones y hoteles que se construyan, según un proyecto que es fiel a la filosofía característica del modelo urbano de Benidorm, internacionalmente reconocido, y de otro lado, a la nueva política de desarrollo urbano sostenible e inteligente.

Los promotores del proyecto consideran que “un territorio inteligente es aquel que se diseña de forma coherente con una estrategia global”, orientada a satisfacer los intereses generales de la ciudadanía, y que adopta actitudes y aptitudes que permiten conseguir dicho objetivo sobre la base de principios como la reducción de inmisiones y emisiones de contaminantes, la reducción del consumo de agua y energía, fomentando su reutilización y el uso de energías renovables, la minimización de la generación de residuos, potenciando su reutilización y reciclaje, el control de la contaminación lumínica y acústica, la reducción de emisiones de CO2 a través del fomento de las energías renovables en el medio urbano, la apuesta decidida por la movilidad sostenible y la adopción de normas de urbanización y construcción de espacios públicos y privados coherentes con dicha política (uso de materiales reciclados y reciclables, de bajo impacto energético, diseño inteligente y bioclimático).

Además, el proyecto que ultiman los técnicos también tiene en consideración el uso de sistemas de drenaje urbano sostenible para facilitar la capacidad drenante del suelo y minimizar el sellado de suelo.

Con unas zonas de Poniente y Centro con espacios verdes delimitados y conocidos por todos, en la zona de Levante debe ser el desarrollo de Ensanche Levante el que resuelva la dotación de espacios públicos colectivos, “satisfaciendo sus estándares cuantitativos y cualitativos”, señalan los técnicos.

En cualquier caso, el proyecto atenderá a criterios específicos y ya señalados, como que las zonas cercanas a los barrios colindantes con el sector se destinarán preferentemente a áreas de juego y esparcimiento. El parque dispondrá de espacios arbolados, que podrán ser discontinuos, a modo de sucesión de pequeñas áreas boscosas, y tendrá un esquema director de itinerarios peatonales, de bici y de práctica de deportes como el running y similares, que podrán tener espacios de encuentro en común como áreas recreativas deportivas para la práctica de deportes y actividades al aire libre.

Los itinerarios peatonales y ciclistas plantearán conexiones con el entorno urbano colindante, y se proponen áreas de equipamiento abierto, tipo anfiteatros, gradas, plazas y similar, para la práctica de eventos colectivos de carácter cultural y social.

El proyecto contempla la creación de espacios destinados al desarrollo de huertos urbanos con el doble objetivo de fomentar la implicación social y vecinal en el mantenimiento y sostenibilidad del Parque, al tiempo que permita desarrollar esta productiva actividad.

El parque dispondrá de hitos paisajísticos y ornamentales, así como de las medidas oportunas para facilitar la accesibilidad y disfrute efectivo de sus instalaciones a las personas de movilidad reducida. La urbanización se realizará con criterios de SDUS (sistema de drenaje urbano sostenible), para favorecer la recuperación de las aguas de lluvia y utilizarlas para el riego y mantenimiento del parque. A tal efecto, se dispondrán, en su caso, lagunas y estanques que harán de balsas reguladoras y, a la vez de espacios paisajísticos.

Los accesos al Parque se dispondrán en las inmediaciones de las paradas de transporte público, y el espacio verde dispondrá de zonas de aparcamiento especiales para bicicleta y vehículos de personas como movilidad reducida, y de puntos específicos de control de la fauna silvestre que se integre en el parque.

 

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