riego de albaricoqueros

Investigadores de la UMH trabajan en el cultivo del albaricoque de más calidad y que requiera menos agua en su riego

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Hacer del albaricoque un cultivo de mayor calidad, más sostenible y resiliente al cambio climático. Este es el objetivo principal del proyecto ‘HidroSOStoneFruit’, enmarcado en AGROALNEXT-GVA y liderado por personal investigador de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH).

Se trata de una investigación del proceso completo: desde el análisis de las necesidades de agua de los frutales en campo de una forma precisa a la percepción de la fruta por parte de los consumidores, pasando por el análisis del producto en laboratorio.

La iniciativa, financiada por los fondos Next Generation de la Unión Europea, contribuirá a la sostenibilidad del cultivo del albaricoque y a poner en valor este alimento saludable y típicamente mediterráneo.

El cultivo del albaricoque (Prunus armeniaca L.) es bastante común en la cuenca mediterránea, debido a las condiciones climáticas favorables que ofrece esta región para su desarrollo. De hecho, varios de los principales productores se encuentran en esta área.

Turquía lídera la producción mundial ya que supera las 800.000 toneladas, mientras que España, ubicada en el octavo lugar, casi alcanza las 115.000 toneladas. Sin embargo, la falta de lluvias y la sobreexplotación de los recursos hídricos han provocado una escasez de agua en la cuenca mediterránea, lo que representa un problema para la viabilidad de este cultivo.

“Tenemos que optimizar el uso del agua destinada para riego”, afirma la catedrática de Producción Vegetal de la UMH Francisca Hernández García, colíder del proyecto. La escasez de recursos hídricos hace necesario desarrollar herramientas y estrategias de precisión que aseguren la competitividad y sostenibilidad del sector agrícola.

En este escenario, el proyecto ‘HidroSOStoneFruit’ de la UMH se centra en el estudio y optimización de las necesidades hídricas del cultivo del albaricoquero.

Menos agua, pero más sabor

El objetivo es reducir la huella hídrica del albaricoque, es decir, conseguir cultivarlo utilizando menos agua. Pero, al mismo tiempo, mejorar la calidad funcional de los frutos. “Esto implicaría albaricoques que se cultivan con menos agua, pero que aportan más nutrientes y gusten más a los consumidores”, explica la investigadora.

Hay momentos clave en la vida de una planta en los que el exceso o defecto de riego influye en la composición de sus frutos. Estas fases, denominadas momentos fenológicos, son el desarrollo embriogénico, la brotación, la floración, el cuajado y la maduración del fruto.

Según los investigadores del Instituto de Investigación e Innovación Agroalimentaria y Agroambiental (CIAGRO-UMH), es posible cultivar albaricoques con mayor proporción de nutrientes si el albaricoquero se riega menos en ciertos momentos clave.

El estrés producido por la restricción de agua genera metabolitos secundarios que pueden fomentar las propiedades funcionales del fruto”, comenta Hernández García, quien ha dedicado años de investigación a la optimización del cultivo de frutales,

Se prevé que la evidencia científica generada en el proyecto ‘HidroSOStoneFruit’ facilitará el avance hacia la producción de frutos de hueso de mayor calidad y beneficiosos para la salud.

“La capacidad antioxidante de la fruta es esencial tanto en el mercado como para mantener una dieta saludable”, añade el investigador de la UMH Antonio José Signes Pastor, experto en química de los alimentos y seguridad alimentaria y colíder del proyecto.

Beneficioso para la salud

La fruta con una mayor capacidad antioxidante puede contribuir positivamente a la salud al ayudar a prevenir enfermedades crónicas y ralentizar el envejecimiento celular. Además, los fenoles, potentes antioxidantes naturales, desempeñan un papel crucial en la protección de la fruta contra el estrés oxidativo, prolongando así su vida útil.

En cuanto a otras propiedades organolépticas o sensoriales del fruto, los investigadores del proyecto ‘HidroSOStoneFruit’ están analizando, entre otros compuestos, los ácidos orgánicos, que se forman como resultado de procesos metabólicos en las células de la fruta.

Los ácidos orgánicos más comunes en la fruta incluyen el ácido cítrico, el ácido málico, el ácido tartárico, el ácido oxálico y el ácido ascórbico (vitamina C). Estos ácidos proporcionan un sabor ácido o agridulce característico a la fruta y juegan un papel importante en la determinación de su perfil de sabor.

Además, pueden actuar como conservantes naturales, lo que contribuye a prolongar la vida útil de la fruta al inhibir el crecimiento de microorganismos. También, pueden influir en la textura y firmeza de la fruta, así como en su color y capacidad para resistir enfermedades.

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