La plantilla del HLA Alicante disfruta del triunfo ante Tizona. Foto José Fco Martínez-2

Las uvas de la suerte del HLA Alicante (94-89)

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El HLA Alicante cerró el 2023 con una angustiosa victoria frente al Grupo Tizona Burgos, que peleó por el triunfo hasta los segundos finales. El partido fue como una montaña rusa en la que al equipo alicantino se le puso cuesta arriba en el primer cuarto (perdía por 16 puntos) y acabó cuesta abajo y sin frenos para sumar su noveno triunfo del curso.

La defensa que se comenzó a fraguar en el segundo cuarto, junto con el acierto de Harris, Davison y Gudmundsson fueron clave para derrotar a un rival directo por los play-offs de ascenso a Liga ACB. 

Los alicantinos cierran el año en octava posición empatados a victorias y derrotas con el Força Lleida y la próxima jornada viajará a Sevilla para medirse al Betis Baloncesto. Será el domingo 7 de enero, a las 17 horas. 

Tras el 3-0 inicial, el quinteto local vio cómo su oponente le pasó por encima a base de triples (acabó el primer cuarto con 6 de 11). En ese sentido, Cremo y Seoane vieron el aro lucentino como una piscina para llevar a los suyos 16 arriba (6-22, m.4). A partir de ahí, y tras tiempo muerto de Antonio Pérez Caínzos, el Lucentum comenzó a remar.

Se acumularon las pérdidas (hasta seis en este inicio de partido) y los porcentajes en el tiro eran muy bajos con lanzamientos sin oposición que no entraban. Así que el HLA tiró de defensa y, muy poco a poco, fue recortando diferencias para cerrar el primer cuarto 10 abajo (18-28).

Barro comenzó a jugar cerca del aro y los burgaleses empezaron a sufrir. Además, se abrió la lata del tiro exterior y lo que no entró en el periodo de arranque sí lo hizo en este segundo, sobre todo con Gudmundsson y Davison. Además, las precipitaciones también llegaron al bloque que dirige Diego Ocampo.

De esta manera, el cinco del Pedro Ferrándiz fue acercándose a su rival y una canasta del Gudmundsson empató el encuentro a 40 puntos. Lo más complicado estaba hecho. Ahora había que dar un paso más. Y se dio.

Una gran defensa de los alicantinos provocó que se robaran balones y se corriera al contraataque como no se había hecho hasta entonces. La consecuencia fue que se llegó a tener 14 puntos de diferencia tras un triple de Davison (62-48, m.27). A pesar de ello, Tizona aguantó y recortó rentas antes del periodo final (69-57).

Quizá el cansancio acumulado de todo el esfuerzo, quizá porque el rival tiene grandes jugadores, el Lucentum vio cómo su diferencia se recortó alarmantemente (85-81, m.38). Seoane y Pacheco volvieron a aparecer desde el 6,75 y pusieron el corazón en un puño ante los más de 3.000 seguidores que se dieron cita en el Ferrándiz.

Al final, un triple de Davison y un robo de balón de Gudmundsson desató la alegría en el pabellón y todos, equipo y afición, se comieron las uvas de la suerte que repartió el club antes del partido. ¡Feliz año nuevo!

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