Mientras el panorama geopolítico global observa con atención a Gran Bretaña y su acuerdo -o no- con la Unión Europea para cerrar el Brexit, multitud de sectores fuera de su propio país pueden verse afectados directa e indirectamente. El comercio exterior, el turismo, la industria y muchos servicios prestados a distancia quedan en el aire a la espera de saber cuál será la relación económica entre Gran Bretaña y la Unión Europea. Sobre todo, plantea la cuestión de cómo afectará el Brexit en Alicante: uno de los principales mercados turísticos, y por tanto fuentes de ingresos, del sector en la provincia.

Un estudio de la consultora británica Which ha hecho un primer pronóstico que, a nivel superficial, puede afectar a las ganas que muchos ciudadanos ingleses puedan tener de visitar la provincia de Alicante. Cada día, aeropuertos de la Unión Europea deberán destinar una media de 200 horas adicionales para gestionar la llegada de visitantes británicos, por el control de pasaportes e inmigración que hasta ahora, al formar parte de la Unión Europea, no se daba.

Es un dato significativo teniendo en cuenta que, según el mismo estudio, un 43% de todos los pasajeros que llegan al aeropuerto de Alicante llegan desde el Reino Unido. En suma, a cada pasajero le costará individualmente 90 segundos extra acceder a un estado miembro. Un tiempo no demasiado extenso pero que, en una larga cola con centenares de personas esperando, puede convertirse en una eternidad.

El aeropuerto de Alicante-Elche está en el sexto lugar de aeropuertos españoles en recepción de turistas británicos (ver datos de tráfico del aeropuerto de Alicante en agosto). Tenerife, Lanzarote, Málaga, Ibiza y Palma de Mallorca ocupan los cinco primeros lugares del ranking, y en caso de un Brexit sin acuerdo, deberán comenzar a tomar medidas para aplicar los protocolos de control de pasaportes que, hasta ahora, no eran necesarios.

Según el mismo estudio de Which, el Brexit en Alicante -al igual que en cualquier otra instalación aeroportuaria española- se traduciría en una verificación de validez, fecha de caducidad, propósito del viaje, tiempo de estancia y solvencia financiera que podría suponer que las colas en aeropuertos de la Unión Europea llegasen hasta las cinco horas en aviones llenos.

Las consecuencias del Brexit en Alicante, una provincia con un sector turístico que ve cómo buena parte de sus ingresos aterriza en aviones llegados desde el Reino Unido, todavía no pueden medirse. Lo que sí se sabe es el impacto pasado, y presente, de este mercado en el sector turístico alicantino, además de una manera creciente: en 2018, la demanda británica de vuelos a la Costa Blanca creció un 6’6% respecto a 2017, según Aena.

Aeropuerto con acento inglés

Prácticamente el 40% del tráfico del aeropuerto de Alicante-Elche lo copan aviones con origen o destino a las islas británicas. Es, además, un dato que aumenta respecto al curso pasado, y que en este pasado mes de agosto ya presentó un balance muy positivo. Solo entre enero y abril de este año, casi un millón y medio de pasajeros en vuelos desde o hacia Reino Unido pasaron por el aeropuerto alicantino: un dato muy superior al de cualquier otro mercado turístico.

Recientemente, además, a la Costa Blanca le ha surgido la competencia al lado de casa. El aeropuerto murciano de Corvera, con su estrategia de captar clientes a base de tarifas hasta un 40% más económicas, se plantea como una nueva piedra en el camino no solo de la captación de turistas británicos, sino del mantenimiento de las buenas cifras conseguidas hasta la fecha.

También te puede interesar:

Alquiler turístico en Benidorm: internet ofrece más de 26.000 camas en viviendas