Desde su inicio a mediados de marzo del año pasado, con el decreto de paralización de las clases presenciales durante más de un trimestre, la pandemia de la Covid-19 ha supuesto un importante cambio en colegios e institutos. Una situación que se prolonga a pesar de la vuelta a las aulas debido a los múltiples cambios experimentados tanto en el entorno escolar como fuera de él, al que los niños y jóvenes son especialmente sensibles debido a sus edades y momento vital. 

En este contexto, algunos colegios han apostado por aumentar la atención que ya de por sí se prestaba al bienestar emocional de sus alumnos, intensificando los mecanismos y protocolos para asegurar su correcto desarrollo personal e intelectual durante una época marcada por la inestabilidad y diferencia en los usos y costumbres. 

El Limonar International School Villamartín, situado en la localidad alicantina de San Miguel de Salinas, es un claro ejemplo de ello. “Como consecuencia de la pandemia, sabíamos que este curso escolar enfrentaría desafíos, pero también nuevas oportunidades de las que aprender para seguir mejorando la calidad educativa ya no sólo en términos puramente académicos sino, sobre todo, en cómo seguir contribuyendo al cuidado y bienestar de nuestros alumnos, ya que como numerosas investigaciones evidencian, esta es la base para contribuir al desarrollo exitoso de nuestros niños y jóvenes en un mundo global y en constante cambio”, explica Gloria García, psicopedagoga y directora de Inclusión educativa del centro.

“Sería ingenuo pensar que los niños y jóvenes acogerían el plan de estudios exactamente en el mismo punto en que lo dejaron el día en que cerró la escuela. Sabemos que los niños y jóvenes están experimentando emociones diferentes y diversas durante este periodo tan desafiante y que, de alguna manera, traen su propia experiencia al colegio”, añade Gloria. “En ELIS, somos conscientes de que seguir desarrollando un sentido de comunidad y acciones que se preocupan por el bienestar fundamental y el desarrollo positivo seguro, son cruciales para contribuir a la recuperación y la resiliencia de los niños y los jóvenes en estos tiempos”, asegura. 

Para ello ELIS dispone de sistemas robustos de identificación y monitoreo de aquellos niños y jóvenes que pueden necesitar un apoyo más personalizado a lo largo del tiempo ya sea para seguir progresando académicamente como para contribuir a su recuperación y desarrollo socioemocional. 

Una tarea de todos

Para lograrlo, ELIS ha desarrollado un plan que engloba no solo al Departamento de Inclusión educativa, sino a todas los departamentos docentes y no docentes de la escuela, así como a los propios padres. De este modo se pone el énfasis en reconocer la importancia del bienestar de los padres/cuidadores proporcionando información, orientación y apoyo tanto a través de un boletín mensual y acciones concretas tales como talleres de padres virtuales y reuniones personalizadas. 

Además, se proporciona formación continuada al personal docente y no docente para entender mejor las necesidades emocionales de los niños y jóvenes frente a la etapa que estamos viviendo, dotándoles de estrategias para gestionar situaciones complicadas. Todo ello sin dejar de seguir incorporando el aprendizaje socioemocional en el plan de estudios, poniendo el foco en el desarrollo del bienestar emocional y físico, tanto a través de la asignatura de PSHE (Personal, Social, Health and Economic Education), Educación Física, sesiones de tutoría y asambleas, como mediante eventos escolares como el Global Be Well Day, donde la totalidad del día se centra en fomentar el bienestar físico y mental y promover su cuidado a lo largo de todo el año.

La importancia de las relaciones y la tecnología

“Para la mayoría de los niños, su objetivo diario al ir a la escuela no es solo aprender, sino ver a sus amigos y desarrollar un sentido de autoestima que principalmente su grupo de compañeros puede ofrecer. No se puede subestimar el impacto de la pérdida de esa interacción social. Es tan clave para su desarrollo integral como cualquier lección académica. Los seres humanos son criaturas fundamentalmente sociales, y el cerebro crece en el contexto de una interacción significativa entre humanos”, resalta Gloria García. “Para ello es importante asegurar una comunicación clara y regular entre la escuela y los padres, creando un sentimiento de conexión y seguridad, desarrollando una cultura de escucha activa para que los niños y jóvenes sepan que pueden compartir sus preocupaciones con cualquier miembro del personal docente cuando así lo necesiten”, concluye. 

La atención educativa personalizada para minimizar brechas de aprendizaje es otro de los aspectos en los que se pone el foco. En este aspecto, la tecnología juega un papel clave, dado que posibilita que todos los alumnos puedan beneficiarse de poder continuar avanzando con su plan de estudios tanto en casa como en el colegio, sean cual sean sus circunstancias personales. En este contexto ELIS también ha tomado la iniciativa con programas como “Un alumno, un dispositivo”, entregando a buena parte de sus alumnos ordenadores portátiles totalmente configurados con software educativo de última generación que emplean tanto en casa como en las clases presenciales.

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