La siempre prolija gastronomía alicantina cuenta con un nuevo invitado de honor a la mesa: un limoncello ‘made in Alicante’ elaborado a partir de limones ecológicos de la Vega Baja y sus hojas, sin aditivos, con ingredientes naturales y con un trasfondo innovador y trasversal. Este licor, llamado Vega Scorza, nace de la colaboración entre una de las principales instituciones formativas de la provincia, la Universidad Miguel Hernández de Elche, y la iniciativa emprendedora de Vega Scorza.

Solo de la investigación más pionera y de las técnicas de innovación más vanguardistas puede surgir un producto como este licor desarrollado por la UMH y Vega Scorza. De la mano de Pilar Legua, líder del proyecto y profesora del departamento de Producción Vegetal y Microbiología en la universidad ilicitana, ha visto la luz un producto en el que conjugan a la perfección el arte de la gastronomía y la ciencia: un limoncello con la particularidad de mantener sus aceites esenciales, tanto de la corteza del fruto como de su hoja, que también se utiliza en el proceso de producción.

Para poder sacar al mercado un producto así, el talento de una sola persona es insuficiente, por grande que sea. En el equipo de investigación de la UMH se integra también Ángel Carbonell, profesor del departamento de Tecnología Agroalimentaria que, tras meses de trabajo junto a Legua y el resto de miembros del equipo, han conseguido dar con la fórmula idónea para desarrollar un licor con dos modalidades: un limoncello de 20º y otro de 40º, cada uno de ellos con sus particularidades y matices propios, aconsejables para antes o después de las comidas.

«La idea surge como respuesta a la inquietud de Javier Vidal de dar un valor añadido a la producción de limón de la Vega Baja», asegura Pilar Legua en referencia al director ejecutivo de Vega Scorza, con quien ha compartido proyecto. «Murcia y Alicante concentran más del 85% de la producción de limón en España, que en su mayoría se exporta en fresco, pero existe un gran vacío en cuanto a licores producidos con esta fruta en origen», ha añadido la investigadora. Ese fue el punto de partida inicial para plantearse la producción de un licor con fruta de la comarca, cultivada en ecológico y sin ningún tipo de aditivos, algo que, asegura, «es totalmente novedoso y hace que el producto final sea algo único e irrepetible».

Producto local de alta eficiencia

Los limones de cultivo ecológico de la Vega Baja son el pilar de la elaboración, en la que también se utiliza tanto el fruto como la hoja: un valor añadido que juega un papel fundamental en el proceso gracias a la proximidad de la materia prima con las bodegas en las que se realiza el licor, ya que permite emplear limones recién recolectados y, así, repercutir en las características finales del producto.

«Una de las premisas al comenzar este proyecto fue que todos los ingredientes fueran naturales, sin conservantes ni colorantes, lo que confiere un sabor único y genuino«, ha agregado la profesora de la UMH. En la elaboración de este licor se utilizan las variedades de limón Fino y Verna, procedentes de cultivo ecológico certificado y sin ningún tipo de tratamiento posterior a la recolección.

Estas dos variedades, cuyo cultivo se concentra mayoritariamente en la Vega Baja, permiten que la disponibilidad de la materia prima del cítrico sea elevada durante todo el año, sin necesidad de recurrir a ningún tipo de procesado ni conservación. De esta forma, tal como explica el equipo de desarrollo de la UMH y Vega Scorza, los aceites esenciales de la corteza se mantienen intactos, aportando al producto «una frescura muy característica».

Tras el lanzamiento de sus dos variedades de licor, el proceso continúa. El trabajo conjunto entre la Universidad Miguel Hernández y Vega Scorza se mantiene con varias líneas de investigación abiertas: en su mente, conseguir aprovechar las partes del limón no utilizadas en la elaboración de la bebida y su aplicación en otros ámbitos, como la cosmética.